El poder de los valores

    Sobre la economía sólo comento lo siguiente:  Blesa: los jubilados y minoristas que compraron preferentes no eran “ignorantes financieros”. Si lo desean sigan pensando que estos mismos se preocuparán de su dinero.

   Gracias a una persona con valores he conocido estas charlas de las que enlazo la siguiente: El poder de la vulnerabilidad. Les recomiendo que lo vean. Aquí tienen el discurso en español (El poder de la vulnerabilidad). Les coloco un párrafo sobre una definición de personas vulnerables.

    Así que estas personas, sencillamente, tenían el coraje de ser imperfectas. Tenían la compasión para ser amables con ellas mismas primero y luego con otros, pues no podemos tener compasión de otros si no podemos tratarnos a nosotros mismos con amabilidad. Y por último, tenían conexión, y esta era la parte difícil, como resultado de su autenticidad. Eran capaces de renunciar a quienes pensaban que debían ser para ser lo que eran, que es absolutamente lo que se tiene que hacer para conectar.

 Otra cosa en común era que ellos aceptaban por completo la vulnerabilidad. Creían que lo que los hacía vulnerables los hacía hermosos. No hablaban de vulnerabilidad como algo incómodo o doloroso, como yo había escuchado antes en las entrevistas sobre la vergüenza. Simplemente mencionaban que era necesaria. Hablaban de la buena voluntad para decir “te amo” primero. La buena voluntad de hacer algo donde no había garantías. La disposición de respirar calmadamente mientras esperaban al médico después de su mamografía. La voluntad de invertir en una relación que pueda o no salir bien. Pensaban que esto era fundamental.

     El siguiente párrafo comenta como intentan afrontar la vulnerabilidad los demás y que problemas tiene:

    El problema es, y lo descubrí en esta investigación… es que no se puede insensibilizar selectivamente una emoción. No puedes decir, “aquí está todo lo malo: la vulnerabilidad, la pena, la vergüenza, el miedo, la decepción; no quiero sentir esto. Me voy a tomar unas cervezas y un panecillo. ¡No quiero sentir eso!. No puedes insensibilizar los malos sentimientos sin insensibilizar otros afectos. No puedes insensibilizar selectivamente. No se puede insensibilizar lo malo sin anular la dicha. sin insensibilizar lo lindo. Insensibilizamos también la gratidud, la felicidad. Y luego nos sentimos miserables y vamos buscando finalidad y sentido y luego nos sentimos vulnerables y nos tomamos un par de cervezas y un panecillo. Y se convierte en un ciclo peligroso.

    Yo creo que está bastante claro. Sólo puedo decir una cosa.  ¿Se consigue ser feliz siendo insensible?. Si la respuesta es afirmativa que disfruten de esas cervezas pero, recuerden  que son finitas, que la hermosura se ve con los ojos internos y que sentir es bueno. El que no conozca a personas así tiene graves problemas de sensibilidad. Como ya saben, “no estará deprimido por algo que pasó, sino distraído del todo que es ahora mismo”.

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